La ciudad de Florencia ha aprobado un plan de 10 puntos para mitigar los efectos del turismo masivo, en respuesta al creciente malestar ciudadano por la pérdida de habitabilidad en su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Medidas clave del nuevo plan:
- Prohibición de cajas de llaves en el centro histórico (usadas por viviendas turísticas de corta duración), por su proliferación y vandalismo.
- Prohibición del uso de megáfonos, altavoces y amplificadores por parte de guías turísticos.
- Restricción de vehículos atípicos, como carritos de golf turísticos.
- Objetivo: preservar la calidad de vida de los residentes y reducir el deterioro del patrimonio urbano.
Contexto:
- Florencia ha recibido 7,8 millones de visitantes en los primeros 9 meses de 2024.
- El centro histórico de la ciudad solo tiene 5 km², lo que ha generado una saturación que afecta a la vida diaria de los residentes.
- Las autoridades locales denuncian comportamientos inapropiados por parte de turistas y una “pérdida de identidad” de la ciudad.
Declaraciones destacadas:
- Cecilie Hollberg, directora de la Galleria dell’Accademia, criticó el modelo turístico actual: “Una vez que una ciudad se convierte en prostituta, es difícil que vuelva a ser virgen”.
- La ministra de Turismo, Daniela Santanché, rechaza el término “turismo excesivo” y culpa a la mala gestión urbana: “Hemos destruido el comercio tradicional, y eso alimenta el turismo de paso”.
En línea con otras ciudades italianas:
- Pompeya: límite de 20.000 visitantes diarios.
- Venecia: tasa de entrada para turistas en días de alta afluencia.
- Roma: se restringirá el acceso a la Fontana di Trevi tras su renovación.
Estas decisiones reflejan una tendencia clara: Italia busca equilibrar turismo y vida local, adoptando políticas más sostenibles frente al turismo masivo.
